La pasión de las carreras y el patrocinio en forma de pegatinas de emoción.

Cuando un día decidimos emprender esta aventura años atrás, nos encontramos, de pronto, tan inmersos en ésta maravillosa historia que nos costó darnos cuenta de donde nos habíamos metido, fue todo muy rápido, y eso que la decisión fue firme y sencilla, ayudar a un buen amigo que lo merecía.

Nos introducimos en un mundo que, a pesar que desde la tribuna y la televisión se aprecia un escenario de ensueño, lleno de elegancia, elitismo, celebrities, y como hoy en día lo podríamos llamar, ‘postureo’ entre otras cosas, trabajar en el backstage de este espectáculo, se convierte en una odisea para todos, no solo para los pilotos, sino también para ingenieros, mecánicos, fotógrafos, periodistas e incluso me arriesgaría a decir que hasta los cocineros libran su propia batalla durante un fin de semana de carreras… No es un trabajo fácil, pero extrañamente siempre vemos a todas estas personas sonriendo, disfrutando de lo que hacen, del trabajo, que han elegido, si, de cada minuto de ese hermoso sufrimiento. Y nuestra pregunta es: ¿Qué motiva a toda esta gente a esforzarse y sacrificarse cada fin de semana y sobre todo, hacerlo siempre con una fantástica sonrisa? Efectivamente amigos, a esto se le denomina pasión.

Una pasión que emociona, que se transmite, no solo del deportista al aficionado, sino también desde la última persona que trabaja en este horrible, pero a su vez fabuloso mundo lleno de marcas y pegatinas, muchas pegatinas de emoción.

Y ahí es donde queremos llegar con esta reflexión, ¿Qué sería de un coche de carreras sin pegatinas? No lo concebimos, ¿verdad? Quizá perdería uno de los alicientes del deporte o quizás no, pero lo que si es importante es que están ahí y forman parte del circo.

Un ejecutivo de una gran multinacional decía: "Las emociones lo guían todo, al final nos enamoramos, nos unimos y nos emparejamos con las marcas al igual que lo hacemos con las personas"

Analicemos esta frase, nos sentimos identificados con ella, ¿verdad?, cuando un consumidor elige un producto, no solo lo hace por su utilidad, sino por su valor añadido, por su beneficio emocional, ¿acaso no lo tenemos claro con el exitoso caso Monster Energy? ¿o mejor hablamos de Red Bull? Son muchos los casos que aquí podemos exponer y donde las pegatinas de emoción que hemos mencionado tienen mucho que ver.

Pero es cierto que no todas las categorías consiguen reunir tantos espectadores y consumidores potenciales como la Fórmula 1, WRC, Nascar, etc. Pero lo que si debemos de tener claro -y es que nuestro paso por varias categorías y la experiencia que hemos podido obtener trabajando en ellas nos ha enseñado- es que todas, absolutamente todas las categorías del motorsport, desde las dos, hasta las cuatro ruedas, tienen los mismos ingredientes para poder conseguir tener éxito con nuestros patrocinadores, aunque si es cierto, que esto, es solo una parte del inmenso y duro trabajo que ello conlleva.

¿Cuáles son esos ingredientes de los que tanto hablamos pero que quizá nadie se ha parado a analizar? Porque si es cierto, que más de uno se pregunta: ¿Cómo son capaces de conseguir patrocinadores si ni siquiera aparecen en TV o en medios de masas? No es una fórmula secreta, tampoco están ocultos en ningún libro de magia ni en un lugar inaccesible, son ingredientes que ‘nos comemos’ todos los días y que masticamos a menudo, pero que quizá no los hemos sabido saborear, ni mucho menos absorber sus nutrientes como un alimento indispensable para nuestro organismo.

Héroes que generan experiencias y momentos inolvidables.

Potencia los valores de marca con el Patrocinio.

Comencemos por lo más evidente, los valores que este deporte transmite. ¿Y cuáles son esos valores? Es muy sencillo… Lo bueno que tenemos los aficionados al automovilismo, es que nos gusta ver correr cualquier objeto que tenga ruedas, motor y volante, y que sobre todo, haga ruido, ¡mucho ruido! Y sea lo que sea y venga de donde venga, me arriesgaría a decir que todos, seguramente, hemos asistido a una carrera social de karting en nuestro pueblo o ciudad, a una subida de montaña, a un rally, local o regional o incluso cualquier carrera internacional, y todas coinciden en lo mismo, pilotos, muchos, con más o menos experiencia, jóvenes o mayores, con recursos o sin ellos, pero eso si, todos con la misma ilusión, afán de superación y sobre todo con ganas de pásaselo lo bien y lo más importante, hacérselo pasar bien al público. Y esto, señores, para mí son héroes, transmisores de emociones, modelos a imitar, héroes que generan experiencias y momentos inolvidables.

Estos seres humanos extraordinarios, crean una relación emocional con el público y que, sin lugar a duda, se contagia a cualquier marca o producto que se asocie con ellos creando un vínculo afectivo marca-consumidor.

Y esto, amigos, es lo que nos impulsa día tras día a dar el máximo de nosotros a nuestros pilotos, a exprimirnos cada día hasta la última gota de sudor para conseguir las pegatinas de emoción que puedan hacer sus sueños realidad, si, a esto se le llama Pasión.